Tormenta.

Dime que haces cuando todo a tu alrededor se desmorona, qué puedes hacer cuando no te queda nada, cuando ya no puedes sacar nada bueno, cuan...

Dime que haces cuando todo a tu alrededor se desmorona, qué puedes hacer cuando no te queda nada, cuando ya no puedes sacar nada bueno, cuando todo ha perdido su valor... Dime que haces cuando nada es como te esperas, cuando te despiertas sin ilusión, sin ganas. Está claro que algo va mal cuando desde que nos levantamos queremos volver a estar metidos en nuestra cama, sin saber nada del mundo y sin que el mundo sepa nada de nosotros, sin conocernos, solamente tu, tu cama y esas canciones tan auto destructivas que tanto te gusta escuchar. No lo entiendo. No entiendo el por qué, el como, ni el cuando. No entiendo cuando todo esto empezó a cambiar, pero supongo que tu ya lo sabes, que tu ya sabes que hace tiempo que todo está así, aunque como siempre, lo he intentado disimular.

No sé, quizá era verdad todo eso de que no siempre se gana. 
La tormenta está aquí, otra vez. ¿Sabes? No ha habido día en el que no haya pensado en este momento,
en el momento de la caída, 
el despertar de ese sueño, 
la resaca del amor, 
el amanecer sin sol. 
Era verdad todo eso de que cuanto más alto subes, más dura es la caída, y esta ha sido bestial. Supongo que de eso se trata, de sonreír un par de días y volver a estar en la mierda.
No me gusta nada de lo que veo, ojos rojos, ojeras, amor del malo. 
No se como puedo sentirme así, no se lo que me pasa. Quizá haya sido este año de mierda que tanto me ha marcado, esta gran pesadilla con 365 páginas, todas escritas rápido y con mala letra, todas escritas con dolor, todas desperdiciadas. 
Quizá el problema no esté ahí fuera, si no dentro, en mi, en mi interior. He intentado cambiar pero es imposible que un huracán no deje rastro. Supongo que estoy empezando a notar que algo ha cambiado, supongo que me arrepiento de toda esta mierda, que odio en lo que me he convertido, y también supongo que me encantaría que mi vida diera un giro de 360 grados. 
No se si dar las gracias o dar un par de hostias al de arriba y decirle que me devuelva de una puta vez a los míos, que soy incapaz de seguir aquí, sola, teniendo lejos a mis dos pilares esenciales. La verdad es que duele, duele más de lo que la gente imagina. 
Aún no entiendo por que hay personas que siguen teniendo fe en mi misma, si yo hace meses que no la tengo. ¿Desde cuando soy así? No me interesa lo más mínimo lo que pase detrás de la puerta de mi habitación, solo me interesa estar aquí, escribiendo mi vida y fotografiándola. ¿Por qué tendremos que hacer cosas que tanto odiamos? ¿Por qué tengo que estar llorando encima de mi libro de matemáticas de primero de bachiller pudiendo estar fotografiando el conjunto que crea el mediterráneo con las estrellas? Sigo sin entenderlo, supongo que son preguntas sin respuesta. Sin respuesta, como aquel grito de auxilio que nadie escuchó. 
No me veo capaz de nada, ni siquiera me veo capaz de acabar este texto sin empezar a soltar lágrimas pero ¿qué mas dará? Solo soy otra persona que piensa que su vida es una mierda, como muchas otras. Llevo mucho tiempo intentando hacerme la fuerte, intentando que no se note que estoy rota por dentro, que el maquillaje tapa muy bien las ojeras y supongo que miento tan bien como para hacer creer a las personas que más me conocen que soy feliz, que sigo siendo la misma chica alegre, que soy una creída y que mi vida es perfecta. Quizá es que no me conocen tan bien. No se aprende a ser fuerte de una noche a un amanecer. 
Pero...todo esto es nuestra culpa. Es nuestra culpa por convertir en miseria la puta rutina, por que no sirve de nada negar que estamos perdidos y que no tenemos ni puta idea de hacia adonde vamos, no sabemos adonde queremos ir, y también dudo mucho que sepamos con quien queremos ir. Hay muchas personas. Demasiadas. ¿Conocidos? ¿Amigos? ¿Creen conocerte? Si. Eso es lo mejor de este puto mundo insustancial de mierda, que saben tu nombre y les han contado un par de cosas de ti y creen conocerte. ¿Acaso me has visto llorar? ¿Acaso sabes todo lo que he hecho por ser quien soy y por llegar adonde estoy? No me hables de ruina cuando no has vivido un día de esta mierda, de sentirse vacío teniéndolo todo. Supongo que todos mentimos cuando decimos que no nos duele algo, y también se que pinocho se asustaría al ver tantas mentiras juntas concentradas en unos adolescentes tan perdidos. 


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